Calienta las tortillas en un sartén por unos 10 segundos de cada lado, hasta que estén suavecitas y flexibles.
Coloca un poco de pollo en un extremo de la tortilla y enróllala apretadita. Sujeta con un palillo para que no se deshaga.
Calienta suficiente aceite en un sartén para cubrir los tacos. Cuando esté bien caliente, pon los tacos con cuidado en el aceite.
Fríelos unos 3 minutos, voltéalos y fríe 1–2 minutos más hasta que estén doraditos y crujientes.
Déjalos reposar sobre un plato con papel absorbente para quitar el exceso de grasa. ¡Y listo!